A menudo nos convertimos en analistas de las acciones de las personas que nos rodean. Creemos entender lo que nos molesta, lo que nos gusta,  la actitud que nos enoja, nos entusiasma o inquieta. Con frecuencia juzgamos si nos quieren o no, cómo nos quieren, si saben querernos, si entienden la relación de forma similar a la nuestra…

Muchas veces, esta mirada dual va drenando nuestras fuerzas, mermando la autoestima, despojándonos de herramientas para afrontar los retos relacionales. Si nos descuidamos,  entramos en dificultades con la capacidad empática de ver la otra parte, que en este caso, es la propia que afecta directamente a la ajena. A fuerza de encontrar razones de nuestro bienestar o nuestra desgracia fuera de nosotrxs, nos perdemos.

El empoderamiento pasa por tomar consciencia y responsabilizarse de la propia parte en la relaciones. Tomar el poder sobre la propia vida pasa por darse cuenta de la manera que estamos en las relaciones y responsabilizarnos de lo que aportamos en la misma, sólo de esta manera podremos hacer cosas diferentes que nos conduzcan a relaciones diferentes.

EMPODERAMIENTO: CONSCIENCIA+RESPONSABILIDAD
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